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martes, febrero 19

Prueba #2.

Estoy kind of like escribiendo un libro o algo así, es sólo un borrador del primer capítulo, puede parecer muy teen luv, pero después se pone bueno, van a ver.

Capítulo uno: No lo creo.


 Toda mi vida me ha encantado viajar, si tuviera el tiempo suficiente dedicaría mi vida a ello, conocer nuevas culturas, comidas y hermosos paisajes. Pero debo quedarme aquí por unos cuantos años más, ojalá no pasen de tres. Es lo único que puedo hacer para complacer a mis padres, ellos creen que nunca llegaré a nada si no termino la escuela y practico en el piano como se debe, ellos hacen lo correcto, toda mi vida me han enseñado buenas cosas. Pero no los veo desde hace 4 meses, cuando iniciaron las clases en el internado. No podría decir que amo este internado, básicamente mi día a día consiste en ir de clase en clase desde las ocho de la mañana cuando a duras penas ves que el sol está saliendo hasta las tres la tarde cuando ya éste está muy bien ubicado para amargarte el día con su fascinante resplandor.


Las personas que me rodean son simplemente diferentes a mí, tal vez soy yo la que lo es, no me ha interesado averiguarlo. Los veo como pequeños mosquitos que simplemente molestan, con sus modas, chismes, son todos iguales y nada interesantes, parecen que vinieran de la misma máquina defectuosa. En clases sólo me mantengo callada, observando todo lo que hacen, lo cual hace que mi teoría de la máquina defectuosa cada vez se vuelva más cierta, deja de ser teoría y se vuelve realidad. Aunque para ellos sólo soy una muchacha más con problemas para socializar, ni siquiera me importa.

Cuando era una niña me encantaba estar con mi abuelo, era un gran hombre, siempre me enseñó a que si seguía haciendo lo que me gustaba y era buena en ello, nadie me detendría, no necesitaría a nadie y las personas me admirarían y querrían ser tan valientes como yo, era un hombre honesto y confiable. Era la única persona que he conocido que agradece a un cajero dándole 10 libras y una sonrisa. Estar cerca de él era un buen sinónimo de felicidad.

Murió de un infarto luego de que un ladrón intentara entrar a su casa lanzándose desde el techo, mi abuelo tenía un rifle, el cual tomó y salió a toda su velocidad posible, el ladrón empezó a disparar y le dio en un brazo a la Bonnie, su esposa desde el 2006 hasta el día de su muerte, justo cuando el ladrón se volvió a él, mi abuelo notó una cicatriz en el rostro del ladrón, una cicatriz que sólo un padre reconocería de un hijo, y así fue, Martin Clayton, su alumno preferido que acogió como un hijo en su madurez, gritó su nombre y su corazón se detuvo. No pudieron salvarlo. Clayton fue sentenciado a 13 años de cárcel o eso leí.
Su muerte me afectó menos de lo que algún día creí, pero no me marcó.

Mañana será mi primer día en el internado luego de las vacaciones de primavera, quisiera sólo cerrar los ojos y dormir unas 4 horas.

Hay canciones que amas tanto que las colocas como tema de alarma, que luego de dos o tres semanas empiezas a odiar. Y así empezó mi semana, una canción detestable para iniciar un mal día.

Procedí a empezar con mi rutina, gracias a los uniformes tengo más tiempo para dormir ya que no pierdo tiempo escogiendo ropa, no me agrada mucho peinarme, prefiero atarme una cola de caballo, simple y pulcra, así me gusta. Cuando entré a la primera clase estaba uno de los profesores que más detesto sentado cómodamente en el escritorio esperando a que el resto de la clase tomara asiento y lo escuchara hablar con su desagradable voz nasal. Buenos días, clase. Dijo mientras se arreglaba la hebilla de sus pantalones. Nadie respondió, tal vez uno o dos suspiraron, pero nadie se dignó a desearle buenos días. El señor Wright era muy odiado por la mayoría de los estudiantes, tenía una mala reputación de arrogante y estricto, lo cual no es una buena combinación para alguien tan odioso.

Se rumora que un día una estudiante le pidió permiso para ir al baño en clases de francés y él le ordenó que sólo se dirigiera a él en francés, la estudiante le pidió permiso para ir al baño en francés y él comenzó a reírse a carcajadas burlándose de su acento, le gritó que se largara y se dijo para sí mismo “mocosa idiota” mientras suspiraba. También se sabe que el señor Wright es un hombre que sólo cree en sí mismo y en su teoría de que Dios es el nombre que se le da a lo inexplicable, le gusta burlarse de los creyentes diciendo que se arrepentirán al saber la verdad. Recuerdo que un día estaba dibujando en clases, sólo era un bosquejo de lo que yo consideraba una buena tarde, cerré mi cuaderno y comencé a prestar atención a su historia de lo idiota que él consideraba a Einstein por ser un genio y no darse cuenta de que Dios no existe, sólo vomitaba palabras como un completo estúpido y no había quién lo detuviese.

Comenzó a hablar sobre las actividades efectuadas recientemente por el comité, anunció que habría una fiesta de bienvenida el jueves, bien, un día libre. Todos en el salón comenzaron a murmurar emocionados, esto al parecer lo molestó, comenzó a gritar diciendo que esperaba un comportamiento adecuado ya que él estaría vigilándonos tal como un halcón a su presa indefensa.

Creo ser la única persona completamente desinteresada en ese tonto baile. Siempre será lo mismo, tal como en las películas, chicas acicalándose como gatos toda una tarde para lucir bien en la noche y chicos reunidos en casa esperando a que sean las 15:40 para prepararse y buscar a las chicas a las 16:20. Bailan hasta cansarse y se retiran hacia algún otro sitio a besuquearse, claro, cómo no estar emocionada. 

A penas llevaban dos días y ya mis pensamientos eran una estadística de posibilidades en cuanto a si me golpeaba lo suficientemente duro contra el escritorio qué podría pasar. Los días en los que sólo comienzan las clases y los profesores sólo hablan de qué haremos durante el semestre se vuelven tediosos fácilmente, y así fue, durante los recesos, siempre estaba sola, prefería estar sola, me gustaba la soledad, en parte me daba seguridad ya que todo lo que hacía quedaba en mí y en mis pensamientos, técnicamente era un tiempo para pensar.



El miércoles un chico alto, cabello corto con un peinado extravagante se me acercó y me preguntó por qué estaba sola, le grité que se largara y me lanzó un caramelo, fue algo muy extraño como para ser el inicio de clases pero minutos después lo vi entregando caramelos a todos los que lo rodeaban. El jueves fue el día del baile, clases regulares de día, baile de noche, gran plan. En cuanto llegué a mi dormitorio comencé a escuchar música sin preocupación alguna mientras navegaba por la web, sin darme cuenta, me dormí.

Al despertar sentí que el algo no estaba bien, seguí con mi rutina, ya que en mí era algo común, cuando entré al edificio, los pasillos lucían fríos, con una iluminación a la cual no, estaba acostumbrada, olía terrible, entré en la oficina principal para preguntar qué sucedía; ya que el salón estaba cerrado.

En tanto entré, estaba la directora y el subdirector conversando junto a un pequeño grupo de parejas de padres preocupados. Yo toqué la puerta de la oficina preguntando qué estaba pasando, el subdirector King me hizo señas para que saliera mientras él pedía un segundo para salir. Cuando salí vi que él me seguía, cordialmente le di los buenos días, no respondió.

—Debe retirarse lo antes posible. — Su tono de voz era nervioso, podía sentir su respiración un poco agitada y pude notar que sus manos temblaban — Hablo muy en serio.
Me sentí un poco perdida, otra vez hacen bromas y no me percaté.
— ¿Por qué? ¿Hicieron bromas de nuevo? ¿Cuándo se supone que regrese?
— No me refiero a ese tipo de cosas, Kathleen. Es algo más grave que eso.
— ¿A qué se refiere?
— Hubo un asesinato y tres personas se han perdido, estamos esperando a las autoridades para que se acerquen a solucionar este embrollo.
— No sé por qué creen que las autoridades vendrán a hacer magia, revivirán al muerto, hallarán a quienes se perdieron y encerrarán a los culpables.
— No creemos que eso pase, pero ellos conocen sobre este tipo de situaciones que nosotros no prevenimos. Al menos tratarán de hacer lo que está a su alcance. — Su tono de voz se calmó, sonaba más sereno y pacífico — Ahora por favor, te pido que regreses a tu dormitorio, empaques todas tus cosas y vayas al despacho de la secretaria para que te pidan un taxi y regreses a tu hogar durante un tiempo.
— ¿Cuánto tiempo?
— Hasta que esta situación se tranquilice y podamos incorporarnos de nuevo.

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