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domingo, febrero 16

Nunca pensé que me entregaría con tanta devoción. Se sintió extraño, me sentí vencida por la fortaleza, completamente débil, frágil, de cristal, no lo sé, todo por él. Él la merece. Yo no la merecía y por eso se la entregué, fue satisfactorio y placentero. Cuando decidí hacerlo era un día lluvioso, yo no pensaba en él, estaba conduciendo y estrellé el auto contra una pared cerca de la autopista, me sentí sola y le marqué. Apareció a los pocos minutos para auxiliarme, me sentí muy agradecida, tanto que no sabía cómo demostrárselo. Fuimos a mi casa y hablamos durante horas, una cosa llevó a la otra y se lo dije, él preguntó por ella, al principio no lo sabía, pero él me engatusó con sus palabras acciones, tanto que yo le creí, me dijo que no pasaría nada y seguiría siendo la misma y le creí. Me la quitó, se fue y ahora estoy aquí, vacía y literalmente desalmada.

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